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Mi primera visita a San FranciscoNarración de mi primera visita a San Francisco.(Por Jordi) La puntuacion es: 8.2 Llevaba ya 3 días viviendo en San Francisco, había llegado el fin de semana y era hora de visitar esa ciudad, de la que tanto había oído hablar, y que alguna vez había visto en alguna película. Llegamos por la mañana a la ciudad a una parte muy céntrica. Eran increíbles todos aquellos rascacielos y las calles llenas de gente. También me llamó mucho la atención las pronunciadas cuestas que tenían las calles. En una de esas calles pude divisar por primera vez uno de esos míticos cable-car, que inventó un escocés. Conservaba su aspecto original, y resultaba muy curioso el contraste de el cable-car que data de más de medio siglo y los enormes rascacielos que nos mostraban su modernidad. Decidimos montar en el cable-car, así que sacamos los pases en una caseta y nos pusimos a hacer cola y compramos un billete que nos permitía viajar en cualquier medio de transporte todo el día. Eran las diez, y la cola era bastante grande, pero a medida que pasaba el tiempo la cola iba aumentando. Lo que indica que el cable-car es un transporte usado mayoritareamente por los turistas y no por los habitantes de San Francisco. Tras 15 minutos de espera nos dispusimos a montar en el curioso medio de transporte. El cable-car constaba basicamente de dos partes, la de adelante: que estaba desprovista de paredes laterales, y donde habían unos asientos y las palancas del conductor; y la de atrás, que estaba completamente cubierta y con unos cuantos asientos. Yo fui directamente a la parte de adelante ya que quería ir de pie en una especie de plataforma, y mis padres se sentaron en un banquito enfrente de mí. El conductor, cuando ya estabamos todos listos, toco tres veces la campana y puso el cable-car en marcha. Empezamos a subir la pronunciada cuesta de Powell Street lentamente. A nuestro alrededor podíamos ver los coches circulando. Llegamos a la primera parada, y nadie se bajo, ya que todos los turistas queríamos disfrutar de este invento hasta la última parada. Así que ninguno de los que estaba esperando pudo subir, y nos dispusimos a seguir. A lo lejos vimos otro cable-car que venía hacia nosotros, y el conductor nos dijo que tuviéramos cuidado. La verdad es que pasamos muy cerca del otro cable-car. Pasamos todos los rascacielos modernos, para dar paso al barrio chino. El barrio chino era precioso, estaba todo lleno de chinos(lógico), y las casas habían conservado su aspecto original desde tiempos coloniales. Estabamos avanzando lentamente por la Colombus Street.Todas las casas estaban hechas de madera, y estaban pintadas de preciosos tonos de amarillo, rosa, blancos... que daban a la calle mucho colorido y mucha gracia. Lo único que no era muy bonito ver(y que afortunadamente no tenemos en España) era el abundante cableado, que de una manera o otra estropeaba un poco la calle. A lo lejos se podía divisar la famosa isla de Alcatraz, que se presentaba como una hermosa isla, con un edificio bastante viejo y con un faro. Alcatraz para los que no lo sepan es una palabra española que significa pelícano, y se llamo así por los colonizadores españoles por la abundante existencia de ese pájaro en la isla. A la izquierda pudimos ver Lombard Street, una de las calles más bonitas de SF, que los habitantes no dudan de calificar como \\\"la calle más sinuosa del mundo\\\", y razón no les falta, por que estaba llena de curvas, pero también se podría calificar como la calle más bonita del mundo, porqué estaba llena de flores, lo que le daba mucho colorido a la calle. Ya estabamos llegando al final de Colombus Street, que desgraciadamente era la última parada, y nos tuvimos que bajar. Decidimos dirigirnos a Lombard Street, que tanto nos había impresionado. Empezamos a subir la calle, y lo cierto es que nos cansamos muchísimo, porqué nunca habíamos subido una calle de tal desnivel. Cuando estas en el cable-car surcando el viento tranquilamente las cuestas no se hacen notar, pero ahora que las teníamos que subir andando... Finalmente ya coronamos la calle, no sin haber derramado unas cuantas gotas de sudor. Una vez en Hyde Street, decidimos volver a bajar para coger el cable-car(recomiendo al turista que coja el cable-car en la primera parada, porque, a pesar de que las siguientes tienen mucha menos gente, nadie puede subir, porque va completamente lleno). Bajamos Hyde Street hasta el mar. La cola también era bastante numerosa. Había un mendigo cantando(la verdad es que no lo hacía mal), y entre canción y canción, debido al escaso éxito de su recaudación, no dudaba en arremeter contra los turistas diciendo que nos gastabamos muchísimo dinero en venir, y que no veíamos la otra parte de SF. Tras una de las canciones excelentemente cantadas, mi madre aplaudió, y debido a que fue la única, el cantante se lo agradeció muy efusivamente. Por fin llego nuestro turno para subir al cable-car, pero esta vez decide ir sentado, porqué ir de pie era bastante cansado. Subimos por la calle Hyde, hasta que llegamos a la calle Powell. Pues ya estabamos otro vez en el lugar donde habíamos empezado. Así que decidimos explorar esta parte de la urbe llena de rascacielos. Era como andar por Nueva York, pero la verdad es que hacía una temperatura mucho mejor que la de Nueva York, ya que hacía bastante fresquito. Nos dirigimos a Unión Square,una plaza muy animada, donde había un artista completamente quieto, así que le eché un dólar, y me respondió con una reverencia. Entramos en Macy\\\'s, el famoso centro comercial. Y en una especie de paraeta, había un locutor de radio de un programa de soul, y a pesar de mi desconocimiento de tal individuo, decidí pedirle un autógrafo, que aún conservo. Tras mirar unos cuantos precios, y ver que era un centro comercial un poco caro nos dirigimos a la cafetería, con el objetivo de poder saciar nuestra hambre. Nos dijeron que había que esperar una hora, por lo que decidimos ir a otra parte a probar fortuna. En el centro comercial de al lado, encontramos una buena cafetería, y la verdad es que tomamos una comida excelente. Una vez cumplimentado nuestro objetivo, nos dirigimos a Market Street, para coger un autobús que nos diese una vuelta. Fuimos por Fulton Street, a lo largo de Golden Gate Park, que por cierto esta bastante lejos del emblemático Golden Gate. Finalmente llegamos a la última parada, que estaba en el oeste de SF. Dimos unos cuantos pasos hasta llegar al mar. Esta parte de SF estaba bastante nublada(que no os extrañe, porque dicen que en la zona de la bahía hay más de 100 microclimas). El mar en contra de lo esperado estaba completamente vacío de bañistas, a excepción de unos cuantos surfistas que surcaban las enormes olas. A lo lejos divisabamos la isla de las focas, que no se si se llama así por su forma o porque en tiempos ancestrales estaba llena de estos animalitos. También podíamos ver un enorme molino, de los que ya no se ven por Europa, que conservaba su aspecto original. Depués decidimos ir al emblemático Golden Gate Bridge, que a pesar de haber pasado en SF tres noches, todavía no habíamos visto. Cogimos otro autobús. En este distrito, llamado Richmond, que estaba situado a las afueras de la parte más turística, podíamos ver las típicas casas coloniales de la época. También pudimos observar una preciosa iglesia ortodoxa. Más adelante nos metimos en un frondoso parque, llamado Presidio. Donde pudimos ver las ruinas de lo que debía ser una antigua cárcel militar. Finalmente llegamos al Golden Gate Bridge. Seguro que esperáis una detallada explicación de la belleza de este increíble puente rojo, pero desgraciadamente no os la puedo dar, porque en esta zona de SF estaba completamente nublado(curiosamente en la parte céntrica de SF el cielo estaba completamente despejado. Pero el mal tiempo que nos recibió, no nos impidió dar un corto paseo(porqué hacía un frío de los mil diablos). Podíamos ver a nuestro lateral la majestuosa estructura de escarlata(que tiene ese color porque antiguamente los pigmentos antioxidantes eran rojos). Miramos abajo, y la verdad es que daba mucha impresión, por que el puente esta construido a bastante altura. Debido al frío que estabamos pasando decidimos terminar nuestra operación de reconocimiento, y posponerla para otro día que hiciese mejor tiempo. Cogimos otro autobús que nos dejó en la Marina, que estaba lleno de preciosas casas(que en su tiempo debían pertenecer a altos mandos del ejercito), y donde afortunadamente, y a pesar de estar al lado del Golden Gate Bridge hacía sol y no tanto frío. Finalmente cogimos otro autobús que nos dejó en Downtown San Francisco. Ya estabamos otra vez en las pronunciadas pendientes de SF. Solo se veían coches caros, que es lógico, no solo porqué actualmente SF es el lugar más caro para vivir, sino que también porqué con un coche normalillo no puedes subir esas cuestas. Entramos en unas cuantas tiendas, y comprobamos que SF no solo es la ciudad más cara por metro cuadrado, sino que también tiene las tiendas más caras. Así que con cierta resignación tuvimos que asumir que no íbamos a encontrar grandes rebajas. Finalmente, ya estabamos cansados, y decidimos dirigirnos al metro, para ir a casa. Lo cierto es que San Francisco me había impresionado muchísimo y yo la clasificaría como una de las ciudades más hermosas del mundo. |
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