Paseo por el Yosemite Park

Narración de mi paseo por Yosemite.(Por Jordi)

La puntuacion es: 7.9

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Eran las dos, y estabamos atravesando la 140 en dirección al parque nacional. Llegamos a la entrada, y allí pagamos($20 unas 4000ptas) y el guardabosques nos advirtió de la presencia de osos y nos adentramos en el extenso parque. Lo primero que nos recibió fueron dos rocas en forma de arco encima de la carretera, que nos dejo a todos perplejos. La vegetación de esta primera pare del parque estaba constituida de numerosos y enormes pinos, y a lo largo de la carretera había un caudaloso río. Tras un corto trayecto, llegamos a un aparcamiento, habíamos llegado a El Capitán, una inmensa roca de más de 1000 metros de altura. Es el mayor monolito del mundo, y la pared es completamente lisa. Es un paraíso para los escaladores, que cuentan con más de 1000 rutas de escalada. En el aparcamiento también habían carteles con explicaciones sobre la fauna y flora y los indios que poblaron esta región tiempo atrás. Ahora nos dirigíamos a Yosemite Village, un pequeño pueblecito en el centro del parque donde paran los turistas para comer y comprar. Nosotros paramos para comer, porque ya se nos había hecho tarde. Vimos la escasa oferta de bares, y nos decidimos por una pizzería donde tomamos un pizza bastante lamentable. Ahora nos dirigíamos a las cascadas de Yosemite, que estaban situadas muy cerca del pueblo, así que nos dirigimos andando. Alrededor del camino se podían ver pequeños robles rodeados de una tira de alambre, ya que estaban reforestando el bosque con los robles que en su día eran el árbol predominante, pero que ahora debido al cambio climático estaba en serio retroceso. Tras un paseito llegamos a las cascadas, que para nuestra descgracia estaban completamente secas. Con una tremenda decepción nos apresuramos para leer el cartel en busca de una respuesta. El cartel decía que era una catarata de temporada, y que solo había agua en primavera. Fue una pena, ya que habíamos leído que estas cataratas son las más altas de Estados Unidos, inclusive más grandes que las del Niagara, pero desgraciadamente cuando estaba fuera de temporada perdía toda su gracia. Llegamos al pie de la cascada, y se podían ver una gran cantidad de enormes rocas. Decidimos volver por otro camino distinto del que habíamos usado para llegar. Esta senda estaba completamente vacía, y podíamos caminar a nuestras anchas. Aquí la vegetación era preciosa. Llegamos a una cabaña, donde había vivido el celebre conservacionista John Muir. Allí había una piedra, con una lamina, que decía que ese era el sitio donde Muir había muerto, cuando una tromba de agua cayo sin avisar por la cascada de temporada. Tras un bonita vueltecita cogimos el coche para volvernos al motel y descansar. Al día siguiente nos levantamos temprano. Habían menos coches en circulación y nos dirigíamos al glaciar. De repente, en un cruce se nos cruzo un alegre cervatillo, y nos quedamos anodadados, ya que era el primer ciervo que veíamos. Hicimos una parada en un mirador, desde allí se divisaba el valle Mariposa, que tenía ese nombre, porque el batallón Mariposa de los españoles había combatiso a los indios. El paisaje desde allí era increible.Tras un largo trayecto de 30 millas(45 km), por una carretera que estaba en perfecto estado, llegamos al Glaciar, o a lo que ellos llamaban el glaciar. Estabamos en lo alto de una montaña, y en ninguna dirección podíamos nada de nieve. Más tarde, leyendo los carteles nos informamos de que hace miles de años todo era un enorme glaciar, pero que debido al cambio climático, se había derretido por completo. Pero las vistas eran impresionantes, a lo lejos en el horizonte se divisaban enormes picos de más de 12000 pies de alturas, y la vegetación era preciosa, todas las montañas estaban cubiertas de un frondoso manto verde. También se veía la Half-Dome, que era una especie piedra en forma de media cúpula. Tras nuestra parada en el glaciar nos dirigimos al sur del parque para ver las secuoyas gigantes. Paramos en un lugar con mesas para merendar, y habían muchísimas advertencias de no dejar comida, ya que atraería a los osos. Así que comimos rápidamente y continuamos nuestra ruta. Finalmente llegamos a Wawona, un pueblecito, donde había unos hoteles, un campo de golf y también había un poblado de pioneros. Este poblado estaba constituido de varias casas de tiempos de la fiebre del oro, y además habían muchas explicaciones. Finalmente reanudamos nuestra marcha, y cogimos un autobús que nos llevó al bosque de secuoyas. Cuando vimos la primera secuoya nos quedamos anodadados, ya que no podíamos concebir tales dimensiones. Tenían unos troncos de gran diámetro y unas enormes ramas. Nos dimos una vuelta y vimos la secuoya más grande del mundo, también vimos una secuoya que tenía un túnel, que había sido construido para que pasasen carros. Caminando por la senda de repente aparecieron dos preciosos cervatillos que nos encantaron. Tras esta bonita excursión nos volvimos a casa.