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Paseo por Muir WoodsNarración de mi paseo por Muir Woods y algunos detalles técnicos sobre las secuoyas.(Por Jordi) La puntuacion es: 7.8 Era por la mañana, y nos disponíamos a visitar a unos de esos parques naturales, que desgraciadamente no tenemos en Europa. Nos dirigíamos a Muir Woods, un bosque de secuoyas, esos arboles colosales, de tales dimensiones que hasta que uno no los ve, no se puede ni imaginar su tamaño. Veníamos de Albany, un condado a 8km de San Francisco por una carretera preciosa, llena de los típicos matorrales que tanto se ven en la flora mediterránea. Tras un corto trayecto por la preciosa flora mediterránea la carretera se adentró en un frondoso bosque, donde solo había sombra. Finalmente llegamos al parking del parque natural que nos disponíamos a visitar. Tras aparcar, dimos un vistazo a la increible vegetación, que se hallaba inalterada por el paso del hombre. Era un lugar increíble, estabamos rodeados de miles de secuoyas gigantescas, que luchaban por el escaso sol que penetraba aquel inmenso follaje. Los troncos, de más de un metro de diámetro estaban llenos de líquenes, que demostraban la pureza del aire. Se oía el alegre canto de los pájaros. Finalmente tras un pequeño vistazo nos dispusimos a entrar en el parque. La entrada costaba dos dólares por adulto(mayor de 16 años), así que por unos meses no tuve que pagar. Habían unas sendas perfectamente cuidadas, donde daba gusto caminar. Se podía ver un río con escaso caudal, ya que en octubre no hay tanta agua como en invierno. Vimos la cafetería, y mi madre quería tomar un café, pero primero había que ganárselo, y nos dispusimos a empezar nuestra aventura. El camino estaba lleno de explicaciones en pequeños carteles, y se veían cosas curiosas, como un árbol(el "bay area tree"), que tras caerse al suelo, volvía a crecer con nuevas ramas del mismo tronco que estaba en el suelo. También vimos una enorme secuoya que según databa el cartel se había caído en 1993, y se podían ver las enormes dimensiones del tronco. Se podía ver la terrible lucha que sostenían los arboles por alcanzar los preciados rayos de luz. Llegamos hasta una bifurcación, y nos decidimos por una preciosa senda donde no había prácticamente ningún turista, curiosamente había un cartel que advertía de las picaduras de abeja, y durante todo el trayecto no vimos ninguna. En esta senda el canto de los pájaros se oía todavía más. Ya habíamos caminado durante 20 minutos, y decidimos volver, por que mi madre tenía unas ganas imperiosas de tomar café. Volvimos por otra senda distinta, que estaba hecha de madera y que estaba en perfecto estado. Ahora se veía a muchísima más gente por las sendas, y el bosquecillo había perdido parte de su encanto. Finalmente llegamos a la cafetería, y vimos unas macetas con unos arbolillos pequñitos; nos fijamos en los nombres de las plantas, y resultaron ser secuoyas ¿Cómo podían hacerse tan grandes? Eso todavía es un misterio para mi. Mi madre tomo su deseado café, y nos dirgimos al parking. El aparcamiento ahora estaba lleno de coches, y había una terrible cola para aparcar. Recomiendo al turista interesado en visitar este impresionante parque, que llegue pronto, porqué sino no encontrará sitio. Tras salir del aparcamiento pudimos observar que toda la carretera, a pesar de que estaba terminantemente prohibido aparcar, estaba llena de coches. Tras un corto trayecto, no salimos del bosque para volver a un paisaje dominado de matorrales. Yo no podía salir de mi asombro, ya que no podía creer lo que había visto en ese bosque totalmente virgen.
Muir Woods es uno de los escasos bosques de secuoyas que aún existen en el mundo, a pesar de que hace bastante tiempo, muchísimas acres de terreno californiano estaban cubiertas de estos gigantescos árboles. Una de las razones por las que existe este parque, es porque era de difícil acceso para talar la preciada madera. En 1905, el congresista William Kent y su esposa compraron 295 acres por 45,000 dólares. Para proteger este espléndido bosque, Kent decidió donar su propiedad al gobierno federal. Theodore Roosbelt declaro el terreno monumento nacional, y sugirió darle el nombre del congresista que lo había salvado, pero Kent quiso que se le diera el nombre del conservacionista John Muir. Normalmente el bosque esta en silencio, a excepción de los cantos de algunos pájaros. Ello se debe a que la escasa luz que penetra el follaje impide que halla un rico subsuelo esencial para el desarrollo de la fauna. La mayoría de los animales que habitan el bosque se alimentan por la noche, como los búhos o los murciélagos. Los mamíferos más comunes son la ardilla de Sonoma y el ciervo de cola negra. Hay unos cuantos pájaros migratorios y entre ellos destaca el Steller's Jay. También existen los tritones y diversos tipos de lagartos. Los arboles más dominantes debido a su implacable altura que les permite llegar a los rayos de luz son las secuoyas. También se ven de vez en cuando algunos arces(árboles con la flor representada en la bandera de canada), también se pueden ver diversos robles. En el subsuelo se pueden observar una tremenda cantidad de helechos en perfecto estado(esos que en casa son imposibles de mantener. Tras las lluvias suelen crecer fungi y abundantes setas. Si desea encontrar más información puede ir a la web www.nps.gov/muwo.
Hace 140 millones de años, enormes extensiones de terreno estaban cubiertas de secuoyas, pero con el cambio climático, el numero de este árbol decreció notablemente. Actualmente las secuoyas se pueden diferenciar principalmente en dos tipos ya que no existe mucha variedad. La Sequoia sempervirens se halla en una estrecha línea de 500 millas a lo largo del pacífico que se extienden desde Oregon hasta Monterey. La secuoya gigante(Sequoiadendron giganteum) se encuentran en los parques nacinales de Yosemite y Kings Canyon. Pero este último tipo de secuoya es bastante más ancho, pero menos alto. La sequoia sempervirens puede llegar a medir 112 metros, y llegan a alcanzar los 2000 años, y el diámetro del tronco llega a ser de 22 pies, con una corteza de 12 pulgadas. La secuoya gigante llega a medir 94 metros, llega a alcanzar los 3200 años, y tienen un diámetro de 40 pies con una corteza de 31 pulgadas. |
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