Visita a Sacramento

Narración de mi visitita a Sacramento.(Por Jordi)

La puntuacion es: 6.9

Ibamos por la autopista 80 y nos dirigíamos a la ciudad de Sacramento. La autopista de 4 carriles tenía relativamente poco tráfico, y no tardamos mucho en llegar. A lo lejos ya se divisaban los enormes rascacielos. Nuestra primera parada iban a ser el museo de los Indios, que estaba recomendado en la guía. Finalmente llegamos a la calle 27 que cruzaba con la calle K y nos dispusimos a conocer todos los secretos de los nativos que hace ya algún tiempo campaban a sus anchas por todo el continente americano. La entrada para adultos era de 1 dólar, y gratis para los menores de 16 años, así que por unos pocos meses no tuve que pagar. El museo estaba lleno de pertenencias de los indios, todo tipo de trajes con muchas plumas, y lleno de explicaciones. También pudimos ver muchísimos arcos y flechas que tanto caracterizan a los indios. Lo que más no9s impresionó fue una enorme canoa hecha de madera de secuoya y que estaba formada de una sola pieza. También se podían observar numerosas pieles de diversos animales como de lobo, nutria, o conejo. Lo más destacado de la artesanía india eran las numerosas cestas de mimbre que estaban allí expuestas. Tras una corta visita al pequeño museo nos dispusimos a visitar el Sutter's Fort State Historic Park, que era un fuerte de 1839 que estaba perfectamente conservado y que se podía visitar. La entrada también costaba un dólar, y los menores de 16 años entraban gratis. Entramos en el enorme fuerte. Básicamente era un fuerte triangular de grandes dimensiones, con las oficinas y la administración en medio. Vimos la sala de guardia, y en cada habitación había una cinta que te lo contaba todo. Fuimos viendo las distintas partes del fuerte, que en su día debió ser una potente industria, ya que tenía una enorme herrería, una increíble carpintería, con la que se hizo un molino en el río Sacramento, y un compartimento para fabricar barriles, ya que eran muy útiles para transportar mercancías liquidas y sólidas rodando. A cada esquina del fuerte habían unos bastiones con cañones, que de una manera u otra sirvieron para mantener alejados a los indios, ya que en toda su historia, de 1839 a 1850, el fuerte no sufrió ni un solo ataque. Tras ver la fortaleza, nos dirigimos al centro de la ciudad para poder comer. Llegamos a un centro comercial que estaba muy bien, tenía un aspecto moderno y estaba lleno de plantas que le daban un agradable colorido. Tomamos una pizza y nos fuimos a la parte vieja de Sacramento, que aunque parezca mentira, conservaba el aspecto de una ciudad que se ven en las películas del oeste. Esta zona vieja estaba llena de establecimientos, y de gente paseando. Ahora queríamos visitar el museo del ferrocarril que también estaba recomendado por nuestra guía. La entrada aquí era de 3 dólares, y los menores de 16 entraban gratis. El museo estaba lleno de trenes relucientes que en su tiempo habían cruzado Estados Unidos de parte a parte. Lo que estaba muy bien es que se podía entrar dentro de algunos trenes. Así que pudimos ver como era un tren de mercancías, un tren de pasajeros, un tren de alto lujo con toda la cubertería. También pudimos entrar en la locomotora de un enorme tren. Allí estaba expuesto el tren donde el carismático presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, había cenado en 1970. Y no solo habían trenes si no que también numerosas explicaciones. Recomiendo muchísimo este museo, porqué os causara gran admiración. Una vez terminada la visita, decidimos ir a ver el capitolio de Sacramento. Era un esplendoroso edificio blanco muy parecido al de Washintong, todo pintado de blanco y con unos precioso parques a su alrededor. Ya estabamos agotados, y cogimos el coche y nos fuimos.